El músico Santiago Cruz en entrevista exclusiva durante su primera visita a Costa Rica

Publicado el: 23 Dec 2013

El músico colombiano se ha colocado entre las mejores revelaciones de los últimos tiempos, en el 2010 resultó nominado en los premios Grammys y en el 2013 su nombre volvió a aparecer entre los artistas seleccionados para la premiación.

 

Por Eunice Báez y Mónica Morales
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Fotos Alonso Tenorio

Durante su primera visita a Costa Rica, el cantautor Santiago Cruz se detuvo por la redacción de Perfil para conversar sobre su cuarta producción titulada “A quien corresponda”. 

 

P: Es interesante encontrarse en su currículum que usted tiene un título de finanzas y relaciones internacionales. ¿Cómo pasó de eso a la música?

S: La música siempre estuvo presente y era el camino que yo tenía escogido desde el inicio, sin embargo, la familia me obligó a sacar un título en otra área. Es difícil que la gente entienda que uno se quiere dedicar al arte, recuerdo la frase que me dijeron: ‘estudie algo serio y luego haga lo que le dé la gana’, como si la música no fuese algo serio. Por compromiso, estudié finanzas y relaciones internacionales pero siempre supe que mi camino era la música.

 

P: ¿Sus estudios universitarios le han ayudado con la carrera artística?

S: No, esa etapa la anulé como recuerdo traumático. Las matemáticas, la economía y las finanzas están en una parte del cerebro que me cuesta ejercitar, lo mío siempre ha sido el lado humanista, la historia, las ciencias sociales. No obstante, cuando está expuesto a otro tipo de información, la cabeza tiene más recursos a los cuales recurrir. Hay artistas que han hecho combinaciones interesantes, por ejemplo: Juan Luis Guerra y Jorge Drexler son médicos, y Rubén Blades es abogado de Harvard; así que el conocimiento nunca es un desperdicio. 

 

P: Una pensaría que su formación en finanzas le ayuda a entender la música como negocio

S: Yo no tengo idea de hacia dónde va el negocio de la música y me importa muy poco. Lo que sí sé es que una canción siempre va a ser necesaria independientemente del formato o la plataforma. La gente siempre va a ponerle play a una pieza, esa es mi motivación. Mi trabajo es enfatizar en la canción, para lidiar con el negocio está la disquera.

 

P: Cuéntenos de su nuevo disco, al que titulaste “A quien corresponda”.

S: Las canciones son cartas abiertas pero al final, el público es quien le pone el destinatario y en ese momento es que cobra sentido el tema. También la temática del disco es la correspondencia de sentimientos, es decir, si lo que yo siento es correspondido o no, por eso hay un juego con la palabra ‘correspondencia’.

 

P: Otro tema de la correspondencia es que todo se devuelve.

S: Soy un fiel convencido de eso, la vida se trata de equilibro. La vida compensa o quita según lo que uno haga o lo que uno entregue. El cantautor español Jorge Drexler tiene una canción que dice: ‘cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da’. 

 

P: ¿Qué se le ha devuelto en la vida?

S: Lo bueno y lo malo. Cuando peleaba con el mundo, el mundo me devolvía pelea; cuando aprendí a dejar de pelear, el mundo me devolvió tranquilidad y fluidez. De los dos escenarios he aprendido muchísimo y ahora trato de dar cosas buenas para recibir lo mismo a cambio.

 

P: ¿Qué siente al subir a un escenario?

S: Uff. Es el segundo lugar más cercano al cielo que conozco acá en la Tierra, el primero es mi casa. Sin embargo, cinco minutos antes de subirme al escenario es el lugar más cercano al infierno, padezco esos minutos previos y creo que tiene que ver con la responsabilidad de hacer un buen espectáculo, cada show es un diálogo pero el diálogo tiene mucho que ver con lo que se le entregue a la gente. Siempre espero estar a la altura

 

P: También es una correspondencia.

S: Totalmente porque el espectáculo no depende solo de mí, aunque siempre intento que sea un momento memorable.

 

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