Conozca el techo de cristal que no le deja avanzar

Publicado el: 10 Sep 2013

A pesar de que a lo largo de la historia se ha evidenciado que para mejorar las condiciones económicas y políticas de la sociedad en su conjunto, lograr una ciudadanía integral y construir una democracia más sólida es indispensable la participación activa de la mujer en todos los procesos sociales, todavía su empoderamiento y la igualdad de género parecen ser una utopía.  

 

Por Betsy Martínez
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Foto Archivo

 

"La fortaleza de la mujeres, la tenacidad de las mujeres, y la sabiduría de las mujeres, son el recurso más desaprovechado de la humanidad, el desafío consiste en mostrar como este recurso puede ser utilizado de una manera efectiva que nos beneficie a todos y a todas", Michelle Bachellet. La Alianza Internacional de Mujeres Empoderadas, pretende hacerle frente a este desafío.

 

Se denomina “techo de cristal a una superficie superior invisible en la carrera laboral de las mujeres, difícil de traspasar, que nos impide seguir avanzando. Su carácter de invisibilidad viene dado por el hecho de que no existen leyes ni dispositivos sociales establecidos ni códigos visibles que impongan a las mujeres semejante limitación, sino que está construido sobre la base de otros rasgos que por su invisibilidad son difíciles de detectar.”  Otro término que se suele usar es “suelo pegajoso”, que agrupa las fuerzas que mantienen a tantas mujeres atrapadas en la base de la pirámide económica.

Ese famoso techo de cristal que impide a las mujeres alcanzar las metas profesionales para las que están preparadas, parece invisible, pero las estadísticas demuestran que existe; es decir, es un término enigmático, secreto, pero cuyo resultado es cuantificable y real: la no existencia de mujeres en los vértices jerárquicos de las organizaciones.

Hablemos de estadísticas:

Según cifras de un estudio de la OIT (“Breaking the glass ceiling: Women in management” de Linda Wirth) presentado recientemente:

  • Las mujeres sólo desempeñan del 1 al 3 por ciento de los máximos puestos ejecutivos en las mayores empresas del mundo.
  • Sólo 10 países tienen como jefa de estado una mujer.
  • Las mujeres representan casi el 40 por ciento de los sindicatos y sólo lideran el 1 por ciento de estos.
  • El “diferencial salarial” llega a ser de un 10 a un 30 por ciento en detrimento de las mujeres, incluso en países avanzados en términos de igualdad de género.
  • Las mujeres trabajan más que los hombres en casi todos los países y siguen realizando la mayor parte del trabajo no remunerado.

 

¿Cuáles pueden ser algunos factores que favorecen estos resultados?

  Las estructuras de la industria y la jerárquica con hombres ocupando casi todos los puestos de toma de decisión. Funciona el principio de cooptación, es decir por elección a alguien y no por reglamento o méritos.

El entrenamiento predominante de las mujeres en los vínculos humanos con predominio de la afectividad puede entrar en conflicto con ese mundo del trabajo masculino, donde los vínculos se caracterizarían por la racionalidad.

El trabajo de las mujeres observado de forma más inquisitiva que el de sus compañeros varones. Se les exige un nivel de “excelencia”: evaluadas y observadas el doble.

Los estereotipos como “las mujeres temen ocupar posiciones de poder”, “a las mujeres no les interesa ocupar puestos de mayor responsabilidad”, “las mujeres no pueden afrontar situaciones que requieran autoridad y poder”, convierten a las mujeres en “no-elegibles” para puestos de poder. Por otra, hay mujeres que los  asumen como si fueran resultado de elecciones propias. 

La auto desconfianza: La falta de modelos femeninos con los que identificarse hace que se agudice la inseguridad y el temor a la falta de eficacia cuando se accede a lugares de trabajo tradicionalmente ocupados por varones.

Estrategia para romper el techo de cristal 

La estrategia de igualdad de género fue creada en 2008 con el objetivo de fomentar la igualdad y el empoderamiento de la mujer bajo la premisa de que el objetivo de desarrollo sobre la igualdad entre hombres y mujeres es “absolutamente indivisible” del objetivo de lograr verdaderas mejoras en la vida de las personas y en las opciones y oportunidades que tienen entre sí, así como la igualdad de género se convierte en un componente integral del desarrollo humano que guía la formulación de políticas.  

La tarea de incorporación de una perspectiva de género, que supone el punto de vista de la mujer no solo en la igualdad de sus derechos, sino en sus proyectos de vida y en el planteamiento del mundo desde una concepción familiar, profesional y personal, tiene una tarea doble. 

En Costa Rica recientemente surgió la Alianza Internacional de Mujeres Empoderadas, una red de mujeres profesionales que se unen para sumar valor a una estrategia local que permita el rompimiento de ese techo de cristal.  

 

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