Guía para ser una buena anfitriona

Publicado el: 11 Nov 2013

El secreto de un buen servicio es no tratar de hacer demasiado, si se siente abrumada, recuerde que lo más importante es la hospitalidad con que reciba a sus invitados y para ello es necesario que usted se sienta tranquila con lo que va a ofrecer y con la decoración de la casa. 

 

Por Shirley Ugalde
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Fotos Germán Fonseca y Shutterstock

 

Aunque se trate de una reunión informal, deben respetarse las reglas básicas de etiqueta.

 

Esta es una de las épocas favoritas para propiciar reuniones, pasar tiempo con la familia y amigos, pero si no preparamos todo con antelación, lejos de pasarla bien, podríamos terminar con una mala experiencia, no solo para nosotras como anfitrionas, sino también para los invitados.

Le damos algunos consejos prácticos para tomar en cuenta en su próxima reunión:

 

Bien planeado

No invite a más personas de las que pueda acomodar fácilmente. La gente recuerda con más placer la asistencia a una pequeña comida bien servida, que a las reuniones de muchos invitados y mal organizadas.

Regla 6-3: Seis es el número máximo de personas que pueden sentarse a la mesa cómodamente y 3 el número máximo de platos que deben presentarse, busque simplificar al máximo sus actividades. 

Si es necesario atender a más de seis invitados, la alternativa es realizar el servicio estilo buffet, procurando que la mayoría de los comensales tenga la posibilidad de sentarse o disponer de pequeñas mesas donde puedan apoyar el plato y vaso. 

Si su especialidad no es la cocina, no se complique con platos difíciles de preparar. Y si quiere probar una receta, ensaye con la familia antes de servirla en una fiesta, solo hágalo si está satisfecha con la presentación y sabor.  

No trate de presumir. Sus invitados lo notarían y nada más desolador que una reunión presuntuosa. La hospitalidad más distinguida es la que se realiza con naturalidad y desenvoltura. 

No deje ningún detalle para último momento. Una anfitriona agitada y nerviosa nunca es útil, ni para sí misma ni para las amistades. La idea es que usted también disfrute de la actividad y le será más sencillo si tiene todo bajo control. 

 

¡Salud!

Ahora que el vino se ha convertido en un ingrediente de toda reunión social, no está de más conocer algunos detalles sobre su servicio, qué copas utilizar, cuáles vinos elegir y la temperatura adecuada para cada tipo de vino.

Recuerde que en la variedad está el gusto. Al momento de comprar procure llevar al menos tinto y blanco, para que sus invitados puedan elegir. 

Si desea servir varios tipos de vinos, la recomendación es hacerlo en este orden: Espumantes, como aperitivos, seguido de blancos, rosados y tintos. Los tintos se sirven en orden de los más ligeros y afrutados, a los más maderosos, robustos y de crianza. Los dulces y destilados se dejan para el final. 

Para el vino espumante utilice una copa tipo flauta, su forma alargada conserva mucho mejor las burbujas. 

La copa para tintos y blancos puede ser la misma, lo ideal es que sea en forma de tulipán, que expresa mejor los aromas del vino. 

¿Cuál es la cantidad correcta? En los tintos no debemos servir más de 2/3 de la copa (hasta la línea del Ecuador, el punto más ancho de la copa). Blancos y rosados, puede ser menos de 2/3 ya que se eleva la temperatura del vino más rápido. 

En cuanto a la temperatura de servicio, tomemos en cuenta que en nuestro país no aplica la ley de servir a “temperatura ambiente”. Aunque no contemos con termómetros especiales para tomar la temperatura del vino en casa, nos podemos guiar por el instinto, basados en que el espumante, blanco y rosado se sirve entre 6 y 10 °C, mientras que los tintos a un máximo de 18 °C.

 

 

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