Iris Arias, “cuando pinto me desconecto”

Publicado el: 10 Jul 2013

La presidenta ejecutiva del PANI es apasionada por la pintura y la jardinería. 

 

Por Karen Fernández M.
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Fotos Ronald Pérez

 

Producción: Carla
Saborío
/ Maquillaje y peinado Jeimy Murillo.

 

A la entrada de San Rafael de Escazú se yergue la residencia de Iris Arias y su esposo Pedro Beirute, diseñada hace 14 años por la pareja, y pensada para satisfacer sus mayores aficiones, la jardinería y la pintura.

Orquídeas criadas y cuidadas por esta trabajadora social, también adornan algunas de las áreas de estar, así como el jardín trasero de la vivienda de dos plantas. El abogado también gusta de estas labores y él mismo se encarga de mantener las áreas verdes bien recortadas.

La presidenta ejecutiva del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) aprovecha, además, cualquier tiempo libre para plasmar en el lienzo sus propuestas pictóricas, ya sean en óleo o en otras técnicas, pero reconoce con nostalgia que sus ocupaciones actuales no le dejan tanto tiempo libre como deseara. “Cuando me pongo a pintar, me desconecto del mundo”, confiesa. 

En las paredes de dos de sus salas cuelgan, orgullosas, sus pinturas, que llenan de color el espacio. En el camino a la segunda planta, nos reciben siete cuadros de la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, los Campos Elíseos y las márgenes del río Sena, entre otros atractivos turísticos de la romántica ciudad parisina.

Y es que el matrimonio disfruta de viajar por el mundo y ya han recorrido Europa, China y Estados Unidos, pero quieren seguir conociendo Asia y el continente africano.

Muy familiar

La jerarca se define como una mujer muy familiar, por eso cada domingo organiza una comida junto a sus cuatro hijas y sus cinco nietos, aunque una de ellas vive en Guanacaste y no siempre puede participar.

Para Arias, la cocina es el corazón del hogar, un espacio no solo para compartir la comida sino para disfrutar de una amena conversación alrededor de un café.

Sus cocciones son tan gustadas que hasta una fotografía de ella con un pavo al horno y con la leyenda “Doña Iris, la mejor chef”, se observa en un rincón de la cocina.

También le gusta coleccionar figuras de cerditos, campanas y platos de diferentes países que cuelgan de la terraza.

 

 

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