La primera quimioterapia de mi mamá

Publicado el: 07 Oct 2012

Esa mañana de jueves llegamos tempranito al Calderón. Entre cabezas calvas, pañoletas multicolor y sombreros nos encontramos con Doña M. Ella también recibía por primera vez quimio.

Por Cristina Robles
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 Me llamó la atención porque tiene un hijo como de mi edad, ese día precisamente el mae tocaba con la Filarmónica y Malpaís.

Tengo que admitir que como hijos, entre miradas de complicidad y un par de palabras, nos sentimos identificados de algún modo. No hay que hablar mucho en tales situaciones... es suficiente con volverse a ver para que ese sonrisa tímida te diga: "Si mae, yo también estoy cagado del miedo".

Es sorprendente ver la cantidad de mujeres que llegan a Oncología. Sin exagerar, a puro ojímetro, estimé de cada 10 personas, 9 son mujeres, ¿por qué nos da a nosotras más? la verdad no tengo idea, pero es razón de sobra para cuidarse.

La vida es un gran margen de error... amas de casa, profesionales, casadas, divorciadas, negras, blancas, chinas, mulatas, jóvenes, niños, viejos.... de todo color, forma y sabor... de todo tipo se ve en el ala sur del edificio viejo del Calderón.

Cada historia es más sorprendente que la anterior, como a la madre que le sacaron todo su aparato reproductor, y que a los días de la primera sesión se da cuenta de que su hija está embarazada. O el venezolano que una picazón en la mano le llevó a darse cuenta de que su páncreas no estaba nada bien...

O doña M... ese primer día llegó con una angustia en el pecho. Se le veía en su carita, pero que al día siguiente, después de hablar un rato con las otras chicas, llegó radiante. Ver tanta gente mandando a la muerte al carajo le dio más fuerza para echar pa' lante ella también.

Entre las cosas curiosas ese día puedo decir que una de las enfermeras resultó ser casi tía... ¡Era de Tilarán y fue novia de uno de mis tíos! Definitivamente Costa Rica es una pequeña villa. ¡y para desgracia de la enfermera le tocó el más mal portado!

Ese día mami salió del hospi como hasta las 3 de la tarde porque el Taxol le bajó demasiado la presión (se le apagaron las luces, dicen las malas lenguas) por lo que tuvieron que disminuir el goteo.

El viernes se le aplicó cisplatino, que es el que causa efectos secundarios más fuertes... los primeros días después de la dosis hubo muchas náuseas y vómitos de por medio, pero hubo una notable mejoría al miércoles siguiente...

Lo más difícil de todo es no poder hacer nada más que brindar compañía... muchas veces es lo más necesario, y que te vean sonreír a pesar de las circunstancias, verdaderamente es la mejor medicina.

Desde que empezó todo esto me di cuenta de que el futuro llegó hace rato, y que no hay que vivir pensando el mañana. Para eso tendremos otro bello amanecer.

 

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