Opciones de turismo de aventura en Monteverde

Publicado el: 14 Nov 2013

El distrito de Monteverde de Puntarenas, que da cobijo a la reserva natural privada más grande del país, es una tierra de grandes contrastes

 

 

Por Thaís Aguilar
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Fotos Rodrigo Montoya

 

Monteverde cuenta con oferta para los amantes de la meditación, caminatas tranquilas y observación de aves lo mismo que para los que disfrutan de los deportes extremos y la aventura.

Llegar hasta aquí cuesta, especialmente en época de invierno, porque los últimos 20 km de calle están sin asfaltar, medio lastreados y los charcos abundan a lo ancho de la calle, que sube entre montañas, unas veces azules, otras grises, que permiten apreciar en todo su esplendor el Golfo de Nicoya y su rosario de islas.

Sin embargo, prácticamente la población está dividida en dos ante la posibilidad de asfaltar lo que falta hasta Santa Elena; algunos prefieren la calle lastreada porque a pesar de ella, el distrito ha alcanzado un gran desarrollo turístico y mantiene su encanto pacifista y ecológico impregnado por sus habitantes, mientras que otros desearían una mejor vía para facilitar el acceso, especialmente a turistas nacionales, quienes cada vez más se animan a esquivar la “mala fama” de la carretera –se dice que es peligrosa por los cañones que la circundan, pero es igual que la de cualquier parte del interior de nuestro país–. 

 

Turismo de extremos

Por años, la herencia cuáquera del caserío de Monteverde y su famosa reserva biológica administrada por el Centro Científico Tropical, ha atraído a cientos de turistas extranjeros para disfrutar del microclima del bosque nuboso, pero con el pasar de los años, la oferta y las reservas se han incrementando y diversificando, al punto que ahora cabe desde la contemplación de la montaña hasta los deportes extremos que llevan al tope la adrenalina.

Hay para todos los gustos, así que puede organizar un paseo íntegro de una semana y le prometemos que no se aburrirá; por el contrario, podría quedar deliciosamente agotada.

 

Reservas

Además de la reconocida a nivel mundial –Reserva de Monteverde, la reserva privada más grande del país y la segunda mayor del mundo, según la Naomi Hall, administradora de la Cámara de Turismo de Monteverde–, se puede conocer la Reserva de Santa Elena que administra el colegio público del distrito, el Bosque Eterno de los Niños y la Reserva Curicancha. 

En cualquiera se puede apreciar la diversidad del bosque primario y secundario, la multitud de flora y fauna, pero con especial atención en las aves pues esta zona es un corredor de paso de diversos tipos de aves migratorias, así como casa permanente a otras que anidan en la zona, como el pájaro campana y el quetzal.

Estas y otras experiencias como las ofertas privadas de puentes colgantes sobre el bosque –como el parque de aventura 100% Aventura–, son ideales para paseos contemplativos, de observación de animales y plantas, propicios para sumergirse en la naturaleza, observarla, meterse en ella cual útero verde que nos acoge y protege.

Además, hay tours a fincas de queso y leche, de café, de caña y hasta de chocolate, así como variadas galerías de arte, artesanía de artistas locales y extranjeros asentados en la zona, los cuales se inspiran en el entorno, las opciones sostenibles y lo que el bosque da, para ofrecer verdaderas sorpresas y exclusivos souvenirs. 

 

La aventura

Para los menos contemplativos y que gustan de la adrenalina, Santa Elena y Monteverde se han convertido en un lugar ideal de deportes extremos.  La gran oferta de hospedaje –entre 50 a 60 sitios–, que abarca desde hoteles cuatro estrellas como El Establo, hasta pequeñas pensiones, cabinas y hostales, y el encadenamiento turístico de una zona que vive casi un 100% de esta actividad, garantiza un eficiente servicio de traslado, guías profesionales y mucha actividad.

 

Los más extremo son el canopy, el tarzan swing, el canyoning, el rappel y el bongie que ofrecen cuatro compañías: Canopy Aventura, Canopy Extremo, Selvatur Park, Sky Trek Valle Monteverde. Por ejemplo, 100% Aventura ostenta la línea de canopy más larga del continente con 1.590 metros de largo y un mega tarzan swing de 45 metros de altura. Aquí el visitante puede practicar todas estas actividades y otras como paseos en teleférico y sobre puentes colgantes.

Sin embargo, hay muchos más tours que prometen hacer que no se aburra, como las cabalgatas a caballo por diversas fincas y caminos internos que le llevarán de una finca a otra, de un poblado a otro en medio de las maravillosas montañas de esta zona. También los hay en cuadraciclos, para los caminos y los accesos más recónditos y inexpugnables, o en bicicletas montañeras, para probar la condición física y estar más acorde con las prácticas ecológicas y sostenibles que pregonan los habitantes de Santa Elena y Monteverde. 

Otros tours están más pensados para turistas expertos y aficionados a aves, mamíferos o amantes de plantas. Por ello, son comunes las caminatas nocturnas en busca de arañas, ranas, mariposas nocturnas, aves, mamíferos nocturnos y hasta orquídeas y hongos. 

De acuerdo con guías locales, es común ver u observar huellas de felinos tan impresionantes como el puma, el tigrillo, el caucel y el manigordo; así como armadillos, pizotes, mapaches, coyotes, monos carablanca y aulladores y ni hablar de la enorme cantidad de aves diurnas y nocturnas que pululan en la zona, donde sobresale el quetzal, el cual se observa con mayor facilidad entre febrero y abril.

 

Tierras por árboles

Pero lo más bello de toda esta zona es, definitivamente, caminarla; adentrarse en sus callejuelas de tierra que llevan al visitante a rincones mágicos y las numerosas reservas privadas, esfuerzos loables de muchos vecinos, como la familia cuáquera que fue transformando su establo y su tierra, en uno de los hoteles más grandes y cómodos de la zona, en un esfuerzo sostenido de gestión ambiental y social.

Se trata de El Establo, de 155 habitaciones distribuidas en una zona de 54 hectáreas, subiendo en una montaña con una de las vistas más espectaculares del Golfo de Nicoya. Sus dueños, cambiaron las vacas por árboles y turismo de alta calidad y el comunión con el entorno. Ostentan una hermosa reserva privada donde se puede conocer y disfrutar con caminatas y tours

 

Agradecimiento: al Hotel El Establo, teléfono  2645–5110, 2645–5229, web: www.elestablo.com.


 

 

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