Slimane, el lujo del rock

Publicado el: 23 Sep 2013

Cada 28 segundos el haz de la vieja dama de hierro ilumina el triángulo de oro. Las tres calles, cierto, no necesitan de la Torre Eiffel, el monumento más visitado del mundo, para existir. En la avenida Montaigne, George V y los Campos Elíseos, destellan las casas matrices faros del universo de la moda. 

Por Gabriel Magnesio
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Fotos Hedi Slimane y Gabriel Magnesio

 

El genio creativo que emancipó al hombre moderno.

 

“Un nombre mágico, la contracción de las palabras Dios y oro”, decía el cineasta Jean Cocteau. En la maison Christian Dior, en la avenida Montaigne, vibra el cambio de siglo. Hedi Slimane, el estilista y director artístico de Dior Homme, desde el 2000, recrea al hombre moderno, reinventa la imagen de Dior. Las mujeres desesperan, celosas. 

El hombre Slimane es un dandy elegante, sofisticado, licuado por el rock. Silueta etérea en blanco y negro, tradición y modernismo, delicadeza y desgarro. 

Hedi Slimane es el personaje del año desde hace más de una larga década. Nació en París en pleno estallido del mayo del 68. Estudió periodismo e historia del arte en l'Ecole du Louvre y se inclinó por la moda. 

Es, primero, asistente de Jean-Jacques Picart. Precoz, Slimane es nombrado director artístico de las colecciones masculinas de Yves Saint Laurent, antes de mudarse, en 2000, a su coronación: Dior. 

Christian Dior se nutría del presente, capturaba las mutaciones, las anticipaba, despreciaba el conformismo. 

La moda, la calle... Slimane es las dos cosas, y dialoga. En Londres, con el cambio de siglo, emerge la nueva escena, la nouvelle vague del rock. El poeta del rock inglés, Pete Doherty, y amante de Kate Moss, se convierte en la eregía. 

“Su status de ícono no puede ser decodificado más que a través del universo ultraritualizado del rock. Pete no se improvisa como rock star, lo es a cada instante”, dice Slimane. 

París, Milan, Londres, Berlín, Nueva York, Los Angeles, Hong Kong. Las Fashion Week de las capitales de la moda celebran la rock actitud, el look Doherty by Slimane. Los festivales de verano (Glastonbury, Benicassim, Reading) se cubren de clones, total look, de Slimane by Doherty.

Jeans slim, camisetas blancas con el cuello desgarrado, perfectos sofisticados y marineras con doble botonadura, sombreros de alas, camisas blancas de cuello discreto, botas de cuero rasgadas, tiradores, cuero sobre cuerpo desnudo, sensual, brazos desnudos y tatuados. 

 Slimane se reapropia del traje, símbolo de estatus, del poder. Lo combina con jeans rotos. El saco se impone, desacralizado, sobre el escenario, transpirado, ceñido al cuerpo, andrógino. 

“Siempre creí que el estilo era más importante que la moda. Son pocos aquellos que impusieron sus estilos, teniendo en cuenta que hay tantos creadores de moda”, decía Yves Saint Laurent. 

El estilo Slimane redescubre el sentido del cuerpo, afina la silueta para afirmar l'allure, la prestancia. Cortes precisos, delicados, que realzan las fibras. Recupera la tradición del hedonismo dandy en oposición a la noción del poder. 

Genio creativo

En 2005, Slimane es considerado uno de los treintiañeros más influentes de Francia. Mientras, Slimane viste a los íconos del rock de varias generaciones: David Bowie, Mick Jagger, Franz Ferdinad, The Libertines, Jack White, The Kills, Duft Punk. Filtra en sus creaciones las noches de Berlín, Londres, París.  

Las colecciones otoño-invierno, primavera-verano, son celebradas. Las siluetas andróginas-rock son festejadas. El new look es un diálogo perfecto entre la calle y el arte de Slimane. Es una delicada confusión de géneros. De Lautréamont a Doherty, pura insolencia neoromántica.

Si Chanel liberó a la mujer, Saint-Laurent le dio el poder, Slimane creó, emancipó, al hombre moderno. Es impertinente, contemporáneo, impredecible. A imagen y semejanza de su obra, en la apoteosis de su obra en Dior Homme, después de siete años, renuncia. Se exilia a Los Angeles, y se refugia en su primer amor, la fotografía. 

 Slimane se sumerge en su cultura, su pasión: el universo del rock. Su mirada, sofisticada, se consagra a la iconografía del ritual, a los pies del escenario. Los cuerpos mutan, frenéticos, del jean al dandy decimonónico. Las fibras se desplazan. Slimane dispara y sube sus clishés a su diario virtual. 

Liturgia, parlantes, cables, luces, siempre en blanco y negro. Torea con Gus Van Sant y Larry Clark, íconos de la teen generation. “Los jóvenes siempre tienen razón, incluso si se equivocan”, dice Hedi, desde la tierra de Edward Hopper.

El rock es chic. La moda es su lenguaje. Encadena la sesiones privadas. Shootings con Robert De Niro, Dustin Hoffman, Georgia May Jagger, Kate Moss, The Kills, Amy Whinehouse, Lady Gaga. 

Slimane firma las tapas de las principales revistas de moda del mundo. Lo reclaman en las pasarelas, espectantes, ansiosas. Excita al planeta fashion. Slimane, diseñador culto, celebrity a pesar de Hedi, fotografía, esteta, prolijo, irreverente, desde su exilio. 

Pero el rumor es cierto. El nuevo director artístico de la maison Yves Saint Laurent, Hedi Slimane, volvió a la moda, después de cinco años de exilio voluntario en California. 

Hedi, esta tarde, almuerza en una terraza de Saint-Germain-des-Pres, donde vive, a metros de la plaza Diane Von Furstenberg. Slimane es discreto, casi tímido. Tiene una actitud búdica, ojos celestes penetrantes, esquivos, incómodos. Silueta etérea, corte punk, camaleónico. El rostro serio, solar, jamás condescendiente. 

El microclima parisino celebra, histérico. El acontecimiento más esperado de las Fashion Week: YSL by Slimane salió a la pasarela en la coleccion prêt-a-porter de luxe para mujeres y hombres. 

Slimane tiene coraje y pone a la moda en su lugar, crea un estilo: una provocación  que seduce y manifiesta una época tumultuosa. Parece alterar el ADN de YSL pero no hace mas que empujar los límites. Escucha a la calle, y la embellece.  

 Sacos estrechos, sexys, siluetas dark. Las colecciones mezclan con una precisión quirúrjica el refinamiento y el espíritu rock. Botas blancas o negras varnizadas, vestidos y tapados cortos en tweed. Minimalismo, líneas puras y estrechas, silueta elegante, rock, sexy y calibrada para la obviedad: la confirmación de Slimane como uno de los mejores artistas de la moda, de un estilo.  

El triángulo de oro resplandece. A metros, una llama arde, cada noche, al costado del túnel del puente del Alma, donde murió la princesa Diana de Gales, a los pies de la vieja dama de hierro. 

Roland Barthes escribió que la Torre Eiffel es “un espectáculo mirado y mirador; edificio inútil e irremplazable; mundo familiar y símbolo heroico; testigo de un siglo, y monumento siempre nuevo, objeto inimitable y sin cesar reproducido, es el signo puro, abierto a todos los tiempos, a todas las imáges y a todos los sentidos, la metáfora sin freno”. 

La definición de Barthes es la definición de la moda. Y “la moda es inútil”, repite Karl Lagerfeld, el magnánimo y genial director de Chanel, que adelgazó 40 kilos para ponerse un Slimane. 

 

Campaña provocadora

La nueva campaña publicitaria shock de Slimane para la ultra chic maison de alta costura YSL es una dulce provocación que cubrirá los muros de París: la cultura grunge-rock reapropiada en clave luxe

La artista Courtney Love (viuda de Kurt Cobain -Nirvana), Marylin Manson (el célebre músico apocalíptico-gótico) y Kim Gordon (el bajista del desaparecido y mítico grupo newyorkino Sonic Youth). 

Las nuevas energías transpiran, icónicas, un viejo perfume de escándalos y rebeldía.

 

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