Un bebé y un cáncer, dos noticias que llegaron juntas

Publicado el: 30 Jul 2013

Ciertamente, cuando inició el  2012 nunca imaginé todas las pruebas que Dios pondría en mi camino. Como cualquier otro año, comenzaba un cuatrimestre más en la universidad cursando la carrera de sicología, iba a trabajar y los fines de semana mi única preocupación, cuando no había que estudiar, era planear el tiempo libre. Mi vida no era mala pero indiscutiblemente había un espacio vacío.

 

Por Adriana Chavarría
Más notas del autor
Foto cortesía de Adriana Chavarría

 

A veces, las cosas buenas vienen acompañadas de situaciones extrañas

 

Pero todo cambió en julio cuando me enteré de que estaba embarazada; a pesar de las circunstancias y de no haber terminado la universidad, recibí la noticia con alegría, pero esa no iba a ser la única noticia que recibiría en ese año y que cambiaría mi vida por completo.

A la semana de darme cuenta de mi embarazo me mandaron a realizarme un ultrasonido para saber el tiempo de gestación ya que me encontraba planificando, mi sorpresa, aparte del bebé, fue que tenía un tumor en el ovario derecho y debía ser operado antes de que mi vientre comenzara a crecer.

La noticia me asombró ya que los tumores, en muchas ocasiones, son un mal silencioso y no había sentido molestia alguna, por lo que de no haber sido por el embarazo, no me habría dado cuenta de él. Pero la divinidad me dio la oportunidad para realizar cambios en mi vida y lo que podría haber sido una desgracias, me hizo más fuerte.

En agosto del 2012, me extirparon el tumor de 10 cm, cuando tenía 14 semanas de embarazo y, para mi desdicha, resultó ser un tumor maligno; sin embargo, esto no ha quebrantado mi fe y doy gracias porque la vida me bendijo con mi bebé, Josué. 

Por más duras que han sido las circunstancias, mi razón de vivir es Josué quien hace honor a lo que significa su nombre: “salvación”. Él es mi inspiración para tomar el camino correcto y vivir de la mejor manera el presente.

Aunque mi paso por el hospital no ha finalizado y me espera una operación, procura rechazar la palabra cáncer para mi cuerpo, ya que como dicen que la palabra tiene mucho poder y puede mover masas, también puede destruir vidas y llevarnos al abismo.

Mi experiencia me motiva a hacer un llamado a todas las mujeres para que se realicen sus controles médicos y para que conozcan su cuerpo; reconocer cualquier anomalía nos puede evitar muchas penas cuando ya es demasiado tarde. 

Evidentemente, en muchos casos menospreciamos el sistema de seguro social de nuestro país, pero pude tener otra perspectiva y aunque, indudablemente hay mucho que mejorar, cuenta con grandes profesionales que aman su trabajo y que la tratan a una como persona. Gracias a ellos, el regalo de Dios, Josué, nació sin problema alguno.

 

0
Su voto: Ninguno
Más notas del autor