Madurar con humor.. o envejecer con equidad

Publicado el: 19 Aug 2013

Quiero una publicidad que me represente. Que represente a las generaciones de mujeres que estamos atravesando por cambios físicos y personales que nos transforman y no por eso nos hacen menos bellas.

 

Por Esther Lev Schtirbu
Más notas del autor
Fotos Shutterstock.com

Manejaba el otro día hacia la escuela de mis hijos y justo enfrente iba un bus con una gigantografía de una tienda muy elegante y distinguida y un modelo guapísimo, un tipazo. Después de trabajar muchos años como fotógrafa aprendí uno que otro truco de Photoshop y créanme, a este galán no le habían hecho ningún procedimiento invasivo para mejorar su apariencia o quitarle algunos añitos. Era un hombre de unos 40 y pico y tal cual se veía, podía provocar accidentes de tránsito. Tenía esa mirada “come mujeres” que ponen los modelos profesionales y todas las imperfecciones del mundo: mechudo y canoso, patas de gallo, poros visibles, líneas de expresión e, incluso, marcado el entrecejo.

Mientras lo miraba con admiración e incredulidad, me tocó pasar cerca de una valla publicitaria con una modelo hermosa, que por lo que había leído en alguna revista, supera también los 40 años. Pero esta foto estaba completamente alterada: la mujer se veía como una muñeca de cera, su piel sin textura, sus facciones sin volúmenes. Era la imagen de una mujer madura con características de quinceañera. Rápidamente miré en el retrovisor para cruzarme de carril y me di cuenta que todas las imperfecciones de mi galán se reflejaban en mi rostro frente al pequeño espejo de mi carro.

He superado la barrera de los 35. Me considero joven, soy una persona saludable y sin más vicios que el café; tengo hijos empezando la escuela, pero muchas cosas han cambiado en mi aspecto y continuarán sucediendo progresiva e irremediablemente. Conversando con mis amigas, todas concluimos que algo extraño sucede después de los 35. La gravedad empieza a surtir un efecto abrumador y todo lo que nos decían --incrédulas nosotras--, las abuelitas y los publireportajes sobre el uso de lociones, cremas y emulsiones, parecen ser verdad y tener sentido. Me lo he tratado de tomar con humor y me río de mí misma todos los días un poquito.

¿En que momento me comí tan rápido diez años de vida? Ahora si hago una clase de baile en la mañana, mi cerebro no puede ni pensar en salir por la noche. Tengo la mirada cansada, porque eso de conciliar el sueño es todo un tema, las ojeras no se quitan ni con merula y ya acepté que tengo un cuello flácido y prematuramente arrugado, lo he llamado 'cogote'. 

La dermatóloga me ha dicho que no hay remedio... Me han salido todas las manchas de sol de una sola vez y las líneas de expresión permanecen allí, aún después de expresarme. Se me cae el pelo por montones. Mis menstruaciones son dolorosísimas como cuando era adolescente y ni se diga de los cambios de humor; a mi marido le doy el preaviso porque así estamos todos entendidos y yo puedo dejarme dominar por mis chifladas hormonas en paz...

Soy muy deportista, me encanta la moda y cuanta chuchería haya para ponerse encima. Me maquillo todos los días y procuro verme jovial, guapa y en forma. Pero por más que lo intento no me veo reflejada en la mujer de la valla publicitaria, de la revista o del catálogo. ¿Por qué los hombres pueden envejecer por la libre y siguen siendo material publicable, a pesar de la edad y sus cambios, y a las mujeres se nos exige estar frescas cual lechugas de supermercado? 

Quiero una publicidad que me represente. Que represente a las generaciones de mujeres que estamos atravesando por cambios físicos y personales que nos transforman y no por eso nos hacen menos bellas. Quiero ver mujeres reales, con diferentes edades, con variedad de tamaños, estaturas, pesos, tonos de piel, con expresiones sinceras. Y no solo para utilizar la imagen de “mujer madura” en la publicidad del Día de la Madre, sino para el mercadeo común de ropa, accesorios, zapatos, cremas, perfumes, carros, casas... Quiero que me pongan en el bus de enfrente una mujer sin retoque digital, con arrugas, canas, volúmenes y verdades con quien sentirme identificada. ¿Quién se lanza de modelo?

 

0
Su voto: Ninguno
Más notas del autor